Alejandra Pizarnik

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Correspondencia

A Amelia Biagioni

A Ana María Barrenechea

A Antonio Porchia

A Ivonne Bordelois

A León Ostrov

A Osías Stutman

A Monique Altschul

A Rafael Squirru

A Sylvia Molloy

A Amelia Biagioni

Buenos Aires , 18/XI/67
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Querida Amelia:

Mil gracias por EL HUMO (1). Vengo de él y no logro encontrar una frase para destinarle; digo una frase como un manto real que a la vez fuera un manto de arpillera, una frase vestida de princesa pero mendiga.

Por cierto que el primer gesto, al acabar tu libro -hace 1 minuto- ha sido colocarlo entre los libros que voy a releer (no hay muchos) porque EL HUMO me sedujo tanto que siento, simultáneamente, deseos de conocer (es imposible, lo sé, pero justamente) por qué y cómo y de qué manera. Por otra parte, la seducción se despliega en diversas gamas: el poema de la pag. 51 (2), por ejemplo, es la seducción del misterio musical del lenguaje, o mejor, la magia hipnótica que me obligó a leerlo en voz viva. No es el único dotado de ese poder pero sí el más extremo.

Esta mención te hará sonreír, acaso. ¿Cómo frente a cosas tan terribles, hablo de seducción y me complazco en magias “externas” (según algunos)? Precisamente, porque son terribles, y porque el lenguaje se les resiste y las traiciona, e incluso las anula, por eso, justamente, me impresionó doblemente tu libro. Precisamente, porque cada verso y cada palabra han sido llevados (padecidos) hasta su máxima tensión, y con toda la carga de sus sentidos plurales, estos poemas son un lugar -o un espacio- de reunión. Por eso, imagino, invocas a la dura poesía (3) con términos lujosos y trágicos como si fuera la muerte; y por eso, imagino, ser poeta es, entre otras cosas, poseer esta virtud (sinonimo de “la condena” (4), naturalmente) de adueñarse de la máxima paradoja - aquella que el viejo amigo Kierkegaard considera un escándalo. Paradoja que consistiría en que el más solitario, por obra y gracia de “alados Discursos”, crea un lugar - el poema- en donde otros solitarios se reúnen, se reconocen (en tanto afuera llueve y es invierno). Tus poemas fueron siempre para mí lugares pero nunca lo fueron como ahora, gracias por EL HUMO. Incluso llegué a preguntarme cómo mantenés la estructura perfecta y acabada si detrás, a tan pocos pasos, acecha el ángel de lo absoluto, opuesto al de los “ojos con límites”. No sé, por cierto, responder, pero celebro tener que preguntarlo. Tampoco quiero resumirte los temas porque no soy profesora (quizá sea una desgracia, lo digo en serio) y sobre todo porque me son demasiado entrañables. Hay alguno, quizá el más terrible o el más intimidante, que alude al doble o a la sombra o al espejo o al quién soy (5), que aparece transfigurado como enorme valentía y hermosura (por supuesto que es facilísimo luchar en la guerra comparado con ese descenso al infernal encuentro con la otra o con las otras).

Y no continuo, porque hay que hablar menos y releer más. Dura poesía y duro oficio de servirla pero vos no necesitás temer aquella alusión de Mateo XXX, 25 (o acaso era XXV, 30) (6).

Gracias de nuevo y recibí mi mucha admiración y abrazo

Alejandra

Notas:

1- Amelia Biagioni publicó EL HUMO en Emece, en 1967. Contiene 22 poemas, ha sido considerado una revolución en la poesía argentina.

2- “Y ardiendo / acuden / las lenguas bífidas, / las rojas sibilas / ardiendo guay, / consumen, / las sibilas púrpuras, / las lenguas miserere / consuman, / ardiendo amén, / las lenguas encarnadas, / las perversas y santas inocentes, / ardiendo azules, / mentidas hasta el gris, / hasta gris verídicas, / ardiendo..”

3- La invocación a la “dura poesía” se encuentra en el impresionante poema “Oh tenebrosa fulgurante” (p. 65) y dice así:

“Oh tenebrosa fulgurante, impía / que reinas entre cábala y quimera, / oh dura poesía / que hiciste mi imprevista calavera.”

4- “La condena” es el título del poema que se encuentra en la p. 63, donde Biagioni describe el destino de Sísifo del poeta solitario que finalmente escucha otra voz “…Y reanudamos / la condena, cantando en el infierno”.

5- Las instancias de desdoblamiento son varias en este libro, por ejemplo en “la Soterrada” (p. 67): “…De vez en cuando baja mi alma a darme / cucharadas de fuego”.

6- Se trata, en efecto, del pasaje de Mateo, XXV, 30, que corresponde a la parábola del servidor desleal. Este, en vez de hacer fructificar el talento (suma de dinero) que su amo le deja antes de emprender un largo viaje, lo entierra y lo devuelve sin acrecentamiento. Por eso será castigado y arrojado a ” la tiniebla exterior, donde se oye crujir y rechinar de dientes”, según el evangelista.

Es muy probable que Pizarnik conociera esta cita evangélica a partir del famoso poema de Borges (1953) que se titula precisamente “Mateo, XXV, 30″ donde el escritor transpone la noción del talento a la totalidad de dones que la vida a conferido al poeta y que sin embargo se han desperdiciado. Ahí concluye, de una manera a la vez terrible y melancólica:

“En vano te hemos prodigado el océano, / En vano el sol, que vieron maravillados los ojos de Whitman: / Has gastado los años y te han gastado / Y todavía no has escrito el poema.”

A Ana María Barrenechea
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Tarjeta (en el verso, la figura caricaturesca de un mono)

Sin Fecha

Muy querida Anne-Marie:

Estoy trabajando como una mona. Mi trabajo consiste en de-aprender a ver -Y en hacer o tratar de hacer poemas que tambien es aprender a ver. París es maravilloso. Estoy aquí con una angustia y una aledría de demonio y de ángel. Me enloquezco rítmicamente y se me ocurren ideas geniales imposibles de cominicar, ya que vos y Susana no están. Las extraño inmensamente. Han de pasar muchos siglos hasta que nazca un andaluz (1), quiero decir, tres muchachas como nosotras. ¿Por qué no se vienen ambas dos?

Toda mi concepcion del mundo se ha dado vuelta: me he quedado desnuda y carente de conceptos y preconceptos. No sé qué será de todo esto pero me siento cambiar y transformar. Me gustaría mucho saber de ti. Un grandpisimo abrazo

Alejandra

Nota: Me fui del foyer familiar (2). Habito un maravilloso en St. Germain. Es horriblemente caro, razón por la cual estaré solo un mes. Lo que vendrá yo no lo sé.

(1) Obvia referencia al Llanto por Ignacio Sánchez Mejía, de Federico Garcia Lorca.

(2) Al principio de su estada en Paris, Alejandra vivió con tíos paternos profesionalmente establecidos en Francia. No resulta demasiado sorprendente constatar que la convivencia fue muy brebe. Como dice Chesterton, los grandes poetas suelen ser una bendición para la humanidad y una catástrofe para sis propias familias.
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Paris, 10 de diciembre de 1962

Queridísima Anita: ¿cuándo venís a París? Pero tal vez será mejor que no vengas pues en el museo Cluny ya han descubierto que alguien robó la tapicería de la Dama de la Licorne. Lo que podés hacer es venirte con anteojos oscuros.
Me fui del horrible empleo. Ahora busco otro. Se ruega considerar que enviar esta carta me privará de un almuerzo. Si la vez por azar a mi madre -no lo creo pero por las dudas- no se lo digas. ¿Que si me angustia el asunto? Sí y no. Mentalmente me siento libre y contenta pero digestivamente vacía y melancólica. No hablemos más del asunto: no es de pobres tratar de la pobreza. Maurice N’- acaba de pedirme que prepare con él un número de Les Lettres Nouvelles dedicado a “La literatura fantástica en América Latina.” Confío en tus consejos. Decime todos los nombres de cuentistas que corran por tu cabecita rubia, no importa tanto la fama cuanto la calidad -como diría Ling-Ya-Tang. Si tenés un ejemplar de tu libro sobre la lit. Fant. envialo que será leído y releído. Contestame y no te permitas el ocio cuando se trate de moi…
No sé si anotaste los nombres de los críticos literarios franceses que creo importantes 9!): Jean-Pierre Richard (su ensayo -ya famoso- sobre Mallarmé fue su tesis de doctorado en la Sorb.)-(Editions du Seuil)- Se habla mucho también del método empleado por François Germain en L’imagination d’Alfred de Vigny (Editions Librairie José Carte). Otro libro: el de Weber (Gallimard) Ensayo sobre “la géneris de la obra poética”. (esencialmente psicoanalítico). Te recomiendo, también, el “Rimbaud par lui-même” d’Ives Bonfoy (Ed. du Seuil). Nada más por hoy.
Si sabés de un empleo en París avisáme. O si necesitan maravillosos traductores en la EUDEBA o consejeros o corresponsales decíme (siempre que sea seguro el pago). Así anda la poesía.
¿Estás contenta? ¿Cómo anda aquello? Portate bien y escribime.
Ah! Decime algo de lo que pensás sobre Juan Ramoncete Jiménez. O si tenés en conferencia impresa enviala (por barco). Lo estuve releyendo y atesoré(1) varias ideítas que te confiaré en la próxima.
Si no te veo en Año Nuevo te enviaré un cariñito mental. Haz lo propio. Un gran abrazo de

Alejandra
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Hermosa amiguita Ana, quiero decir, distinguida amiga: ¡sonno iiiio! la tua Alejandra! En cuanto hollé delicadamente el suelo de la mother patria mi madre en particular dictaminó excesivas delgadeces lindantes con inminentes anemias. A causa de ello me llevaron a perder mi hermosa silueta a Miramar. Quiero decir: estuve en Bs. As. sólo un día: del 10 al 11 de febrero. Anteayer regresé por fin y me apresuro a darte señales del sentimiento tráxico de mi exigencia. Antes de partir te envié -allá por las gélidas navidades parisinas- un sobre grande, grande, con el mismo articuloncio que remito ahora. Supe por otras amargas experiencias que los carteros, ebrios de fois gras y de largos besos, anonadaron y desaparecieron buena parte de la correspondencia mundial. Y -agregó la fina poeta- como tengo muy mucho interés en que leas este -digamos- reportaje que le hice a nuestro queridísimo Julio, te lo envío tout de suite para que veas que a veces somos serios e inteligentes y sesudos y obedientes a lo que continde día tras día para nuestro capote o debajo de nuestro capote, que no otra cosa dijo la infausta Concha Espina que Dios perdone le perdone sus pecadillos como nosotros nos perdonamos nuestros picadillos, día tras día. xxxxxxxxxxxxxxx xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx xxxxxxxxxxxxxxxxx(tachado por haber metido la pata).

Este -digamos- reportaje ha sido ya publicado en el suplemento literario de un diario de Venezuela, no recuerdo su nombre (podré averiguarlo), sólo recuerdo los dólares que me retribuyeron la atención lo cual me permitió comprarme obleas y maní con chocolate y dar varias vueltas en la calesita (sentada femeninamente de costado sobre un hermoso corcel de madera).
Espero que nos veamos pronto los respectivos rostros, tan interesantes por no decir más, que esto y mucho más se puede decir de entrambos. Quiero verte y contarte mi viaje por Españita y hablar de esto y de aquello.
Entonces: o telefonearnos sin ambajes. Yo soy 28-6348 (de sobrenombre 28).
Os llamo prontito, querida amiguita. Aurora y Julio insistieron reiteradamente en que te abrace de su parte de ambos dos. ¿Sabés que leí en Parigi? “La lozano andaluza”, editado en París (en español) hace unos años. El idioma es a veces delicioso pero lo encontré demasiado igual a los impúdicos italianos (Aretino, Baffo y demás sinvergüenzas de esa época que decían malas palabras por doquier sin fijarse si hay damas presentes).
Bueno, estoy aún con extraños vértigos y me creo en el barco, en la mar amarga, aún me quedó el vaivén algo así como una bujía oscilando (lo cuál, según la cábala, viene a ser el Alma (que no otra es la representación que del Alma se da en el susodicho libro). Andá recordando, cara amiga, en dónde diablos puedo leer -quiero decir, releer- al místico “hereje” Miguel de Molinos -aunque fuere solamente la “Guía espiritual” pues ando en obsesiones xxxxxxx pensando en la poesía y en el silencio (interno, naturlich) y me gustaría releer lo que cuenta Mickey Molinos al respecto.
Culta como siempre te saluda con un abrazo
>Alejandra
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Querida Anita:
Estoy en un café pensando en vos y en Susana. Como no tengo el carnet de direcciones te envío cartas para las dos. Te ruego hacérsela llegar a Susana.
Te rememoramos siempre con los Cortázar y los Octavio Paz. Me gustaría saber cómo van tus cosas (seguro que muy bien).
Yo ando mejor que nunca. Escribo, publico en las revistas de aquí y -lamentablemente- trabajo en sitios infames para ganarme el duro pan de cada noche.
A pesar de los amigos de aquí las extraño mucho a vos y a Susana. De allí que les escriba estas apresuradas líneas -sin mi estilo genial pues está por comenzar la función cinematográfica.
Te escribiré después y te contaré muchas cosas.
Un gran abrazo de tu amiguita
Alejandra
9, rue de Luynes
Paris 7é


A Antonio Porchia

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II

Buenos Aires, 20 de abril (¿1963?)

Querido amigo Antonio Porchia:

¿Cómo hablar de lo indecible? Sólo por medio de las Voces. Sólo ellas han logrado hacer pleno este lenguaje, sólo ellas han sabido llenar de sangre las palabras y transformarlas en la Palabra, la única valedera. Si no meditara mi gran afecto por usted tal vez no le enviaría estas líneas. Una cosa es hablar de las Voces a un público anónimo y otra a su autor. No es posible -por lo menos en mi caso- explicarlas o comentarlas; solo puedo decirle que mientras las leía, ellas -que contienen todas las respuestas- suscitaron en mí un eco silencioso que asentía dulcemente. Un eco como proveniente de tiempos inmemoriales, como si se refiriera a nuestros orígenes, a lo más hondo de la vida. Me sucedió uno de esos procesos reminiscentes que sólo pueden llevar a los grandes y buenos encuentros. Y es a usted a quien se lo debo. Sus voces son de lo más puro y hermoso que se encuentra en el mundo. Y es usted quien las creó. Gracias.

Suya

Alejandra Pizarnik

A Ivonne Bordelois
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XL

B. A., 5 de julio de 1972

Mi Ivoncita, mi cercanita.
Por favor no nos pidamos explicaciones acerca del silencio (¿existe el silencio?).
Inútil decirte –no, la ciencia de lo obvio es ardua como la lectura de lo inefable– que no sólo te extraño sino que te necesito. Acaso porque somos antípodas y nos damos mutuamente garantías acerca de nuestras vías.
No voy a hablarte de mí en esta cartuja de esperma (este chistezuelo es para decirte: Aquí estoy, todavía). También te mandaré mi nuevo libro El Infierno Musical (Ed. S. XXI). Y también, si consigo fuerza, algunos poemas recientes cuyo emblema es la negación de los rasgos alejandrinos. En ellos, toda yo soy otra, fuera de ciertos pequeños detalles: el humor, los tormentos, las pruebas supliciantes.
Martha Moia, muy amiga mía, se va para USA en septiembre. Estará en New York del 14 al 18. Ignora si irá a tus árajes (y por supuesto ignora cuándo irá –o no). Si te encontrás con ella supongo que multiplicarás tu presencia en USA pues no puedo creer que no hablen de mí (hacelo con nostalgia, pues algo se me entrecorta en la voz cuando te nombro y adjunto: “No se cuándo volverá!”.
(¿Volverás?)
La encantadora Lea me escribió desde (palabra arbitraria en letras griegas, I. B. ) (ejehm!) y yo le respondí a pesar de mi desapego (semi-desapego) actual del mundo de las plumas y los papeles (espero los que me prometiste, pero esto es otro pseudo-chiste pues estoy lejana en ese sentido).
He sido expuesta algunas pruebas algo excesivas (pero si no hay peso no hay medida!) y ahora sé un poquito más (por eso ya no me siento a la mesa y rumio horas y horas un adjetivo de algún poema). Sé un poquito más, comprendo algo más; y sí, es tan terrible y viviente y vibrante esto que alienta en esto que ahora soy. No sé en qué me he convertido. Pero mi mayor defecto lo sabés: la fidelidad.
“Sé fiel hasta la muerte”. (Apocalipsis). Que desmemoria no te guíe.
Un abrazo muy tierno de TU
Alejandra

A León Ostrov

(enviadas desde París, es decir entre 1960-1964)
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II

Sin Fecha

… Tensión a toda hora. La cuestión de siempre: destrucción o creación, sí y no. Me repito la frase aquella que leí hace mucho:

“Le seul remède contre la folie c’est l’ innocence des faits.” (1)

Felizmente no ha muerto el humor y no deja de divertirme mi vida cotidiana en la que mi torpeza actúa y transforma todo en un viejo film de Chaplin. Así es como me resistí durante muchos meses a lavarme la ropa (me compraba cosas nuevas), lo que impidió suicidarme porque, ¿qué poeta se dejaría manosear sus valijas de muerto si hay en ellas ropa no lavada?

… De pronto me di cuenta de lo que es la poesía, quiero decir, leyendo y releyendo poetas muy distintos sentí cierto ritmo, cierta iluminación, cierta vivencia distinta del lenguaje. Mis últimos poemas son lo mejopr que hice. (¡Y qué hice!). Pero no me contentan. Confieso tener miedo. Sé que soy poeta y que haré poemas verdaderos, importantes, insustituibles, me preparo, me dirijo, me consumo y me destruyo. Es mi fin. Y no obstante corro peligro. Tal vez si me encerraran y me torturaran y me obligaran mediante horribles suplicios a escribir dos poemas maravillosos por día, los haría. Estoy segura de ello. Tal vez yo no busco un maestro, busco un verdugo…

… Le di ideas buenas (2). Pero hacer los diálogos me es imposible. Yo no sé hablar como todos, mis palabras suenan extrañas y vienen de lejos, de donde no es, de los encuentros con nadie. ¿Qué artículos de consumo fabricar con mi melancolía a perpetuidad?

(1) El único remedio contra la locura es la inocencia de los hechos.

(2) Se refiere Alejandra aquí a conocidos que le habían ofrecido hacer un guión, según explica Inés Malinow.
A Osías Stutman
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I

Sobre con marca de correos 25 de agosto de 1970.

PARA OSIAS

a Muenos Ailes, y en 1970 de la zéfira autumnal
inventé un feretro de mimbre
¡para verano! (ja-bú-bú! que menga de Miguel
de
Unamona
Tengo miedo de la tomboctul!)

En tinta negra

Pfjñe! Qué tanto fabricar cuadernos! Mirá esta hoja de papel hog… digo: de arroz legítimo! Por solo 14 000$ Ley comprás 2 tuyes, digo 2 uges. Pfjñé! si no te apurás, le escribo a Onaniss que es armero, pajero, a transistores y va a la Martona y no tiene leucocitos en el pish-pash (vulgo: pepelos en la lelengua… ¿titíla, tía Atila?) (En tinta violeta) De modo que o mendás papel prá mí menor sostenuto (o t-tuto mentro fernientri langue d’oc un lang d’O.K. un 30 dólares yes fine thank you y mandame un corpiño para Hugo Parpagnoli (?) y unos calzoncillos para por si me operan yes
Al margen en tinta azul

Para Osías

Alexiq van mi-ré-mi-ré-mi-sí-ré-dó-las -

“le clacé muy ondo mi culo azul” Anado Verbo.

Tú (2)

En tinta violeta, correcciones en tinta azul

fine y yo tejeré un étui penniene (con lentejoilas!) como los que vende mi tío Lévy-Strauss en el Rest. Goldenberg (Ile Saint Louis) con campanitas (6) para que respiren y tintineen y todo Mineapolish sienta que disfrutás de la vida y tirás la cácjara en el Zoilo para que la pise Azucena Maizani o Troilo o Edmuñe Riperro y canten ese tang de la dinastía mng “desúbito coxal, me la agarré”! fine estoy contenta porque mandé a la merduzia a un shlieper que casi me deja enfinca de un Rodríguez no sé cuanto. ¡Yo, quedar Rodriz!

III

Manuscrita, en tinta negra con correcciones y subrayados en tinta violeta. Membrete impreso que dice Alejandra Pizarnik. “Oda a Lázaro” es un collage. Fecha ilegible.

le 47 fevmars
Tuto mío: en 1900, el ocnde
Zeppelin inventó lo que indica
su nombre.

***

phoematikón

Oda a Lázaro
Lázaro tiene una pistolita
tiene un pistón,
tiene una escopeta,
tiene un bastón.
Emilia Bertolé
Música de Bertold Holmberg de Brancht.
Tuto!!!
¿Y el papel?
¿Y los cuadernos?
Moraleja: Para Esfínter me
Edipo sola. (Mi último cuentosh
-Mckintosh- se llama.
Time is Mamy -dijo Oedipo a la Esfínter.
Telo dedico, ¿te gusta?
¿te lo
mando?
Esta noche me empedo -
dijo Empédocles de Elea a
Zenon, el del cementero de Mar del Plata
Cornes au cul! Vive le
guajoloth!

Quiero papel! -dijo-
Concha Espina a Ma. Raquel Adler.
-No soy dueña de las herrerías
para herrumbrarme en espera
de un poco de papel. !Quiero papel!
dijo Juana Manuela Gorriti.
Tenet fet -dijo feto. (¡Qué
sinecura esto de fifar en un cine con un cura!)
Chuick y smak para Tuto de la SUA Alexandra
(Mae West)
A Monique Altschul
Buenos Aires, 1/V/69
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Querida Monique:
Aunque mi silencio sea imperdonable, sé que habrás de perdonármelo. Estuve en New York (2 días en el YWCA y 17 en casa de unos amigos, en el West Village) y cada noche quería llamarte. En fin, tendría que ponerme a contar la abismal distancia que se me suele abrir entre el deseo y el acto. Es mi herida central y también, supongo, el lugar de donde manan los poemas (o uno de los lugares). New York me horrorizó; el Village apenas me hizo sonreír, y cuando tengas tiempo y ganas te ruego explicarme cómo es posible vivir en EE.UU. No fui a Harvard a ver a Yvonne ni a Iowa a verte a ti porque contaba los minutos que faltaban para huir de la Gran América.
Por fin me fui a París, mi “patria secreta” (cierto París, naturalmente).
Muchas gracias por tu cariño por mis poemas (el habérselos dado a Robert Bly es un ejemplo). En cuanto a mandarme las traducciones, me temo que mi inglés no sea suficiente. Claro es que mis amigos anglófilos podrían ayudarme pero te tengo confianza (y soy muy desconfiada) y creo que no hace falta mi visto bueno. Ahora bien: si para tu tranquilidad, preferís enviarme las traducciones, entonces hacelo cómo y cuándo quieras.
A propósito de traducciones, he conocido y quedado en muy buenos términos con el Sr. José Castillo, del Center for Inter-American Relations, 680 Park Ave., New York, NY 10021. Él se ocupa de todo lo referente a la parte literaria. Cuando le di mi último librito manifestó su deseo de hacer traducir en revistas sus poemas. De modo que le interesaría mucho, imagino, relacionarse con vos y que tu envío de la revista de Bly con mis poemas sería una excelente oportunidad.
Me alegra muchísimo el interés que despierta en Bly y en Porrúa tu antología latinoamericana. Lo que me cuentas sobre Sánchez Peláez -dale, por favor, mis saludos más afectuosos y mi enorme admiración- que se instalará en Iowa City me lleva a pensar que debe de ser un lugar especial. tal vez algún día vaya yo misma, a escribir y a visitar papelerías de lujo. Siempre que no tenga que leer poemas ni dar conferencias.
Me alegra, también, tu viaje a México. Te ruego saludar de mi parte a los Grandes, es decir: Leonora Carrington (a quien no conozco, hélas!), a mis amigos Ramón Xirau, Pedro Coronel y Mondragón, a mis admirados Homero Aridjis y Emilio Pacheco. Y si te aburres por no conocer gente grata y amable, andá a ver a mi amiga la cuentista Amparo Davila:
Río de la Plata 14-1
México 5, D.F.
Y si podés, mandame una postal con un pajarito de muy vivos colores. Un abrazo
Alejandra
Montevideo 980 - 7ºC
Buenos Aires
A Rafael Squirru
B.A., 20/II/70
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Querido y admirado Rafael:
¡Qué linda carta la tuya! Inclusive el papel (perdón: sufro del complejo de Pensar) es magnífico (sabrás que soy une amoureuse de papier à écrire, una Gaspara para la Stampa de la estampa, una Louisse Labbé de las imprentas, una Mariana Alcaforado de los tipos (no confundir), una Sajo (no confundir) de todo aquello que sea papel, si bien tengo preferencias, ya justificadas, ya irracionales.)
Todo esto para disimular mi ansiedad o urgencia por decirte que tu carta me dió la profundísima alegría de sentirme comprendida del modo más sutil y, sobre todo, a fondo.
Los trabajos (tu humor en esa lista es delicioso) que me ofrecés son aceptados con gratitud y -salvo súbita posesión demoníaca- con la obvia seguridad de que (lo sabés) nunca te voy a defraudar. Puesto que además de necesitar -digamos biológicamente o para subsistir- un trabajo, a la vez quiero trabajar para los otros. Acaso escribir poemas provoque, entre muchas e indecibles cosas, la culpa por el amor solitario a las palabras.
Sea en el Museo de Arte Mod. o bien en el San Martín, puedo colaborar con gran fervor (aquí se lo necesita, ¿verdad?) y libertad y -vos lo sabés- con esto tan insobornable que, bueno o malo, me dejó siempre en un lugar de soledad no poco mortal. Parecería que me pondero. Rápido, pues: agrego que soy insoportable para( o con) casi todos (con vos o para vos, no).
Ando pensando en el S. Martín, un precioso espacio que no deja de estar, en parte, bastante muerto y que no sería difícil vivificar hasta que parezca una calesita o cualquier otro sortilegio parecido que se mueva y emocione y no se olvide. Pero cuando vengas conversaremos. Me gusta el lenguaje exacto, le mot juste, las cosas correctas, terriblemente visibles y que se levantan como se levantan del papel las letras del poema de Quevedo que acabo de releer. Ergo: pensaré mejor cuando sepa qué hay, cómo es, de qué modo, cuánto, hasta dónde, etc, etc. El sueño, sí, pero dotado de las calidades del teorema. La metáfora sí, pero exacta: que no sea posible cambiar un “esto” es igual a “eso” -de modo que hay que formarlo como quien alza en la oscuridad una mano asida a un puñal. Son las 6 del alba Galana. Me voy a dormir. Te llamaré en la fecha que me indicás. Traé papeles de escribir lindos: aquí no se consiguen. Claro es que : EN LA LUCHA. Besos de tu amiga, tu
Alejandra
A Sylvia Molloy
Miramar, Viernes 6, 24 hs.
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Ma Chère S., se te extraña aquí, si supieras cómo se te extraña aquí. Y muy en especial se piensa en tu “segundo” rostro -el que traté torpemente de describirte. Espero ser chez toi materia de nostalgia, si es que tenés tiempo y espacio libres para mí, ahora que andás por el lugar de las metamorfosis y de los descubrimientos.
Hoy cometí mi primer acto heroico. Fui a la playa. Pero no estoy tranquila, no estaré tranquila hasta que no escriba como yo deseo sobre lo que deseo y de la manera que deseo. Nada más estúpido que alentar estos deseos y no obstante son más fuertes que mi sentido erítico y mi sentido del humor. De todos modos escribo poco y mal. A causa de ello dibujo un poco, pour me réchauffer un peu, para invitar al Gran Silencio a posarse en mi memoria. Pero qué te estoy diciendo para mi capote! Decíme pronto si vendrás en Semana Santa pues en caso contrario no me interesa quedarme en Nachtua, quiero decir en Miramar. Envié sendas cartas a las Hamadas Olga e Yvonne de modo que si venís llamálas por si desean también venir.
Après les pluies et les rires et les saisons
et les fourrures et le soleil et notre sourire
il reste une chose inal-te-ra-ble:je t’aime beaucoup,
beaucoup, beaucoup,
d’ace?
Exhaustivos abrazos, querida amiguita, y más aún
Alejandra
Otra perita von Avila: “Peribañez o el Comendador de Ocaña” de Lope de Pera.
Hacer un bello caballerete renacentisco mit die hand und mit die gregüeseos von culotem de soie.

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